Sobre Buchstart

Buchstart: Libros para todos. ¡Desde el principio! 

La Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo regala con Buchstart un pedazo de futuro a todos los niños de un año de la ciudad. Estamos seguros de que los niños que desde un principio crecen con los libros, tienen una ventaja. Si descubren pronto lo divertidas que son las imágenes y las historias, disfrutarán de la lectura y el aprendizaje durante toda su vida.  

Las bolsas de Buchstart, que los pediatras de Hamburgo distribuyen desde febrero de 2007 en el marco del chequeo médico de los menores de 6 años, están llenas de libros ilustrados y muchos consejos útiles para los padres. Equipados de esta manera, es mucho más fácil iniciar la aventura de “mirar libros”. Dedicarle un cuarto de hora al día al libro es todo lo que necesitan los padres. 

Buchstart también organiza actividades para niños menores de tres años en varios lugares de Hamburgo bajo el título “Gedichte für Wichte/Cuentos para duendes”. Estos grupos abiertos para padres e hijos se dedican a los libros ilustrados y el lenguaje hablado. Divertidas canciones, rimas, juegos de dedos y de movimiento introducen a los pequeños en el mundo del lenguaje y ofrecen a los padres muchas ideas para un día a día con los libros. 

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¿Mirando libros con bebés?  

por Kirsten Boie 

 “¡Qué idea tan loca! ¡Los bebés aún no saben hablar! ¡Todavía no lo entienden!” 

¡Sí, lo hacen! Es el momento de hacerlo. A todos los bebés les gusta mirar libros en brazos o junto con un ser querido. Es una experiencia de cercanía muy especial para ambos. Media hora todos los días, a ser posible siempre a la misma hora, de forma fiable y en un ambiente acogedor.  Los bebés bibliófilos relacionarán durante toda su vida ese sentimiento de placer, de atención y bienestar con los libros. Por eso, más adelante los libros también les suscitarán alegría y no los verán como un objeto de aprendizaje al que temer. El aprendizaje en la escuela les será más fácil y divertido. Esto está confirmado por varios estudios en muchos países.  

Gracias a los libros les damos a nuestros hijos un mejor comienzo de vida. Con sólo media hora dedicada al libro, los bebés aprenden mucho. Comienzan a hablar antes y con más placer y mantienen una ventaja lingüística durante toda su vida. También aprenden a concentrarse en una cosa a la vez – otra habilidad importante para que más tarde tengan éxito en escuela. Por supuesto, al principio, no se quedan quietos escuchando en silencio todo el cuento. Quieren señalar los dibujos y escucharle decir al lector cómo se llama: “Sí, eso es, ¡es un gato! ¿Qué hace el gato?” Quieren participar y decidir qué página mirar y con qué frecuencia. Los bebés les muestran a los adultos lo que les gusta. Hay que observarlos cuando están mirando libros para darse cuenta de lo que necesitan. 

Nadie percibe mejor que los propios bebés lo que ya entienden, y cuál es el siguiente paso en su desarrollo. Y no es igual para todos los niños. 

Por eso hay que permitirles que interrumpan en cualquier momento, pasen las páginas hacia delante y hacia atrás e incluso muerdan las páginas de cartón. Sin embargo, poco a poco, todos los niños comprenden que los libros cuentan historias, y poco a poco todos los niños quieren escucharlas. Pero al principio no es así. Todavía hay muchas idas y venidas, hay que responder a mil preguntas, puede haber muchas risas y tonterías, y algunos niños se inventan algo en torno a las imágenes. Mirar los libros debe ser sobre todo divertido para los padres y los niños, grandes y pequeños.

¡Divirtiéndose se aprende mejor! 

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de contemplar libros con bebés y niños pequeños?  Los bebés aprenden con todos los sentidos. Quieren agarrar un libro, sostenerlo, morderlo. Todavía no quieren que se les lea en voz alta un cuento entero, pero les encantan las voces familiares, las rimas, las canciones, los juegos de dedos y que les monten “a caballito” en las rodillas. Y les encantan las repeticiones interminables porque se sienten felices de reconocer algo. ¡Así que no es necesario que inventemos cosas nuevas el tiempo! Pruebe las rimas y los juegos de dedos de nuestro folleto. Seguro que hay una rima favorita para su bebé. 

Entre uno y dos años. . .
. . . siguen disfrutando con las mismas cosas. Pero ahora también les encanta que les cuenten pequeñas historias sobre ellos mismos y todas las cosas que conocen de su vida cotidiana: levantarse, lavarse, comer, cambiar pañales, ir de compras. Les encanta que imitemos las voces de los animales cuando les leemos en voz alta y que intercalemos palabras divertidas y fuertes: ¡¡¡Catapum!!! ¡¡¡ Clac clac!!! ¡¡¡ Porropom!!! y cualquier otra cosa que se le ocurra. Les encanta cualquier tontería. Cuando leemos en voz alta, pasan las páginas porque ya son grandes y pueden hacerlo solos con mucho cuidado. Y quieren participar a la hora de contemplar los libros. Quieren que les preguntemos: “Vaya, ¿quién se escondió debajo de la mesa?” para que nos lo puedan decir. 

Aproximadamente a los tres años…
todo esto sigue siendo válido. Pero ahora los niños ya entienden mucho más y les gusta escuchar durante más tiempo. Deciden qué cuentos quieren escuchar y qué libro quieren ver. Les gustan los cuentos sin sentido, los cuentos de animales y en los que ocurren cosas locas que no existen en la realidad. No deben ser demasiado emocionantes y desde luego tienen que acabar bien. Los cuentos siempre terminan bien, de manera que los pequeños tienen la esperanza de que en la realidad también es así.   

Mirar libros con sus hijos significa ofrecerles algo extraordinario para toda la vida. 

El tiempo que pasan juntos con los libros no sólo les reconforta y divierte; los futuros ratones de biblioteca aprenderán con más facilidad y, además, encontrarán en los libros una fuente de diversión, emoción y consuelo durante toda su vida en cualquier situación. Por eso debemos regalarnos a nosotros y a nuestros hijos esa media hora diaria. 

Die Übersetzung wurde uns freundlicherweise zur Verfügung gestellt von:
Isabel Navarro Ramil
Kulturabteilung / Dpto. de cultura
Coordinadora de actividades culturales
Instituto Cervantes Hamburg

Herzlichen Dank!